Tradicionalmente la cerveza es un producto de gran demanda para la tecnología de envasado: la frescura de sabor, captación de oxígeno, la estabilidad microbiana, la persistencia de la espuma, y los aromas han sido siempre los focos de interés del diseño de equipos de embotellado por los pocos fabricantes especializados, incluido Simonazzi.
La variedad de las diferentes cervezas producidas a nivel mundial es impresionante, y en la última década la cerveza sin alcohol o de bajo nivel de alcohol, así como las bebidas basadas en malta también han ganado cuotas de mercado en diversas áreas. Muy recientemente, el tamaño de los contendores también se ha diversificado en gran medida y el PET está ganando gradualmente nuevas cuotas de mercado.
En términos generales, la tendencia es a cambiar desde envases retornables a contendores de un uso, a pesar de que las consideraciones medioambientales, los costes energéticos, y algunos cambios en las leyes locales muestran una tendencia inversa aquí y allí.
El mercado global de cerveza se expande constantemente gracias al consumo creciente de Asia, Europa del Este, la Federación Rusa y Latinoamérica, y algunas zonas de África, a pesar de un ligero pero continuo declive en los baluartes de Europa Occidental y Norteamérica.
La consolidación de la industria global de cerveza continuó en 2004 y 2005. Las principales cerveceras a nivel mundial han continuado fusionándose, creando empresas conjuntas, adquiriendo fabricantes locales e incrementando su cuota en el mercado global.
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